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Uno de los objetivos que se trazó la Comisión Nacional Antidopaje (CONAD) desde la puesta en marcha de su programa ejecutivo, a mediados del año 2016, fue reducir drásticamente los casos de dopaje originados por desconocimiento o ignorancia entre los deportistas peruanos. Hoy podemos decir que dicha tarea se está cumpliendo con éxito.

Luego de realizar un análisis estadístico que mostraba que la mayoría de casos de dopaje en el Perú había sido producto o del desconocimiento de la Lista de Sustancias Prohibidas por parte de los deportistas y su entorno, o por ignorancia de las formas en las que un deportista puede contaminarse con estas sustancias; se llegó a la conclusión de que había que poner énfasis en una solución para esto. Así lo encomendó Giorgio Mautino Battuello, presidente de la CONAD.

Y es que en su momento, la ausencia de un verdadero programa de educación antidopaje en el Perú tuvo tristes consecuencias en el deporte nacional. Recordados son algunos casos que mencionaremos a continuación:

Johan Fano y Paul Portal (1999): jugaban para el Deportivo Pesquero y viajaron a Cerro de Pasco para enfrentar a Unión Minas por el torneo nacional de fútbol. Para aliviar los males de altura, alguien del comando técnico dispuso que todo el plantel tomase mate de coca. Ambos jugadores salieron sorteados para el control antidopaje y se les encontró benzoilecgonina en la muestra de orina. Fueron suspendidos seis meses.

Óscar Sinchi (2003): se coronó campeón mundial de karate (kata) en octubre de 2003 y en la prueba antidopaje dio positivo al uso de pseudoefedrina. Lo que pasó fue que días antes de competir, e incluso durante la competencia, el deportista había consumido pastillas para contrarrestar un fuerte resfriado que lo aquejaba. Luego de un largo proceso fue declarado inocente por el principio de “retroactividad benigna” (la Agencia Mundial Antidopaje publicó que la pseudoefedrina no estaría en la Lista Prohibida del año siguiente) y no perdió su medalla, pero estuvo fuera de competencia durante un año provocando su retiro definitivo del deporte.

Inés Melchor (2010): luego de ganar la medalla de oro en el Campeonato Sudamericano de Cross Country en Ecuador fue sometida a una prueba antidopaje y dio positivo por consumo de benzocaína, metabolito de la cocaína. La destacada atleta peruana había tomado mate de coca en la ciudad ecuatoriana y eso motivó la aparición de dicha sustancia en el análisis de orina. Fue suspendida un año.

Karina Villazana (2010): su caso fue similar al de Inés Melchor, por el tipo de sustancia y por la forma en que ingresó a su cuerpo. La diferencia es que a ella la prueba se la hicieron en los Juegos Odesur Medellín 2010, donde ganó la medalla de oro en 10 mil metros y la de plata en 5 mil. También fue sancionada con un año de suspensión y la pérdida de sus resultados.

Joel Sánchez (2013): quizá en el mejor momento de su carrera como futbolista, dio positivo a una prueba antidopaje por el uso de metilhexanamina. El deportista reconoció que esta sustancia se encontraba en un complemento alimenticio recetado por su nutricionista y que desconocía que su consumo estaba prohibido. Recibió dos años de suspensión.

Gladys Tejeda (2015): ganó la medalla de oro en el maratón de los Juegos Panamericanos de Toronto y tras someterse a la prueba antidopaje arrojó positivo al uso de furosemida. Gladys, por recomendación médica, había tomado este diurético para tratar la hinchazón de pies sin saber que la sustancia está prohibida en el deporte. Perdió la medalla, el récord y estuvo suspendida durante seis meses.

Así como estos, hay otros casos que han afectado al deporte peruano e incluso existen historias que se han contado alrededor de ellos. Historias como la de aquellos futbolistas que dieron positivo a un metabolito de la cocaína porque desconocían que se podían contagiar por un beso o por contacto sexual con consumidores habituales de esta droga. O también como el caso del deportista que consumió diuréticos porque quería “limpiar” su organismo.

Por eso, hecho el primer estudio y recibida la gran tarea, emprendimos un plan de charlas y talleres con todas las federaciones deportivas nacionales. En aquel primer momento la misión fue dotar a los actores del sistema deportivo nacional de información antidopaje imprescindible para eliminar los casos por desconocimiento, así como de las herramientas necesarias para realizar consultas y encontrar fuentes confiables para absolver sus dudas.

Aquellas primeras acciones dieron paso a la evolución de nuestro programa educativo, que en la actualidad maneja tres enfoques transversales a las edades de los deportistas: información, prevención y educación en valores.

Solo el año pasado, a través de estos enfoques, se logró capacitar a 750 personas en antidopaje. Los involucrados fueron básicamente deportistas y su personal de apoyo. Para este año el programa educativo de la CONAD se trazó objetivos mayores y desde enero hasta septiembre de 2018 la cifra de capacitados llega a 1147, ampliando el abanico de federaciones involucradas y también de profesionales vinculados al deporte.

Así pues, en la actualidad no solo hay más deportistas de alto rendimiento conocedores de la cultura antidopaje; sino que también las charlas y talleres han involucrado a deportistas escolares, padres de familia, estudiantes de nutrición, integrantes del staff médico de clubes y federaciones, entrenadores de todas las categorías, jueces, jefes de unidad técnica, entre otros.

Este año, incluso, se dio mayor versatilidad al campo educativo cuando se incluyó el ciclo de conferencias “Nutrición y Antidopaje”. Esta actividad fue posible gracias al apoyo de la Embajada de Estados Unidos en el Perú, institución que respaldó nuestro programa y trajo a Antonio Castillo (nutricionista del equipo de béisbol Toronto Blue Jays) para dictar charlas sobre este tópico en Lima, Huancayo y Arequipa.

Todas estas acciones están formando una cultura antidopaje en el deporte peruano y los primeros resultados ya se pueden observar. Y es que los casos de dopaje descubiertos por CONAD desde el año 2017 en nuestro país no son producto del desconocimiento o la ignorancia, sino del pleno interés de sacar ventaja deportiva a través del uso de sustancias prohibidas.

Además, todos los involucrados en el deporte tienen canales de consulta disponibles para utilizar antes de consumir cualquier medicamento. Hoy los deportistas peruanos son habituales usuarios de nuestros canales de comunicación para preguntar sobre lo que pueden consumir o no y también para denunciar a aquellos que pretenden manchar su deporte con alguna violación a las normas antidopaje. Además, son activos participantes de las campañas que realizamos como prevención hacia los más jóvenes.

Este grupo objetivo, deportistas y entorno, es solo uno de los considerados en el programa educativo antidopaje que la CONAD viene implementando en el deporte peruano. Otro campo de acción en el que se ha puesto mucho énfasis este año ha sido el de la capacitación de oficiales de control al dopaje, quienes serán los encargados de la recolección de muestras durante los Juegos Panamericanos y Parapanamericanos Lima 2019.

Antes de culminar el año, nuestro programa seguirá cumpliendo objetivos y el próximo año seguirá evolucionando en favor de que más personas conozcan los daños que el dopaje causa en la vida de todos. Y es que si el deporte no se detiene, tampoco lo hace el antidopaje.

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